El mercado, con datos
Cuánto se ahorra de verdad compartiendo piso
Comparar una habitación con un estudio mirando sólo la renta sale mal. Hay gastos que se dividen entre cuatro, otros que no se dividen nunca y un coste de entrada que casi nadie cuenta hasta que le toca pagarlo.
Las tres columnas
Coge un papel y haz tres columnas. En la primera, lo que se divide entre todos: renta, wifi, agua, la parte fija de la luz, el seguro de hogar, la comunidad si la pagáis vosotros y los productos comunes. En la segunda, lo que es sólo tuyo vivas donde vivas: tu comida, tu móvil, tu transporte. En la tercera, lo que sube por vivir con gente: más cargas de lavadora, más rollos de papel, más veces que se acaba el aceite.
El ahorro real de compartir está entero en la primera columna, y es mayor de lo que parece porque muchos gastos del hogar no dependen de cuánta gente haya. El router cuesta lo mismo para uno que para cuatro. El término fijo de la luz, también.
El coste de entrar
Es la partida que descoloca los presupuestos. El artículo 36.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos hace obligatoria una fianza en metálico de una mensualidad de renta en el arrendamiento de vivienda y de dos en el de uso distinto del de vivienda. Y el artículo 17.2 impide al arrendador exigir el pago anticipado de más de una mensualidad de renta.
Súmale la mudanza, el colchón si la habitación va sin él y las altas de suministros si el piso llega vacío. En una habitación de un piso ya montado, esa tercera parte desaparece casi entera: es la ventaja de compartir que menos se nombra.
Habitaciones para comparar
Lo que no se divide aunque lo parezca
- Tu consumo. El artículo 20.3 de la LAU deja a cuenta del inquilino los gastos por servicios individualizados mediante aparatos contadores.
- El tiempo. Compartir cuesta reuniones, mensajes y esperas para la ducha. No sale en la hoja de cálculo pero se paga.
- El riesgo. Si el contrato es uno solo y va con cláusula solidaria, el impago de otro puede acabar siendo tuyo.
Cómo se compara de verdad
Calcula el coste mensual de las dos opciones con todo dentro, súmale el coste de entrada dividido entre los meses que piensas quedarte y compara esos dos números. Un estudio que sale treinta euros más caro al mes, pero al que entras pagando dos meses por adelantado y amueblándolo, no cuesta treinta euros más.
Y no compares con la casa ideal: compara con la habitación real que has visto y con el estudio real que puedes pagar. Los precios de esta página salen del catálogo, así que cambian; los tuyos también.
Esto es información general, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos y las bonificaciones cambian, y hay requisitos que dependen de tu caso. Antes de firmar nada, confírmalo con tu gestor o en la Agencia Tributaria de Castilla-La Mancha.
Lo que está por debajo de lo que se pide en su zona
Comparamos cada anuncio con la mediana de su mismo tipo en su mismo municipio. Lo que sale por debajo, lo enseñamos aquí.
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