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La calefacción central en un piso compartido

La calefacción central es el gasto del piso compartido que nadie controla y todos pagan. No la enciendes tú, no la apagas tú y la factura llega meses después. Repartirla bien empieza por entender de dónde sale el número.

Quién decide el termostato: la comunidad

En un edificio con caldera común, el horario y los meses de encendido los acuerda la junta de propietarios. Tu casero no manda, y tú menos. Si el piso pasa frío a las siete de la mañana porque la caldera arranca a las ocho, la conversación es con el administrador de la finca a través del propietario, no entre vosotros.

El coste llega al piso desde la comunidad. El artículo noveno, apartado 1.e), de la Ley 49/1960 sobre propiedad horizontal obliga a cada propietario a contribuir, con arreglo a la cuota de participación fijada en el título o a lo especialmente establecido, a los gastos generales para el adecuado sostenimiento del inmueble y sus servicios que no sean susceptibles de individualización.

La caldera es de todo el edificio. La factura llega tarde.

Contadores, repartidores o coeficiente

Hay tres formas de que el edificio reparta el calor. Con contador individual de energía por vivienda, con repartidores de coste en cada radiador, o sin nada de eso, en cuyo caso se aplica el coeficiente de participación del piso. Pregunta cuál es la vuestra: cambia por completo si merece la pena cerrar radiadores.

Con contador o repartidores, cerrar la llave del radiador del salón cuando nadie está ahí se nota en la factura. Sin ellos, no se nota nada y sólo conseguís pasar frío.

Quién lo paga dentro del piso

Depende de lo que ponga vuestro contrato. El artículo 20.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos permite pactar que los gastos generales del inmueble corran a cargo del inquilino, pero exige que ese pacto conste por escrito y determine el importe anual de dichos gastos a la fecha del contrato. Sin ese pacto escrito, la calefacción central no es vuestra.

El artículo 20.3 va por otro camino: los gastos por servicios individualizados mediante aparatos contadores son en todo caso de cuenta del inquilino. Por eso importa saber si el edificio tiene contador de calefacción por vivienda.

Lee también: Repartir la luz, el agua y el wifi entre compañeros El titular del suministro responde solo. Cómo repartir sin contadores por habitación y qué se hace de verdad si uno no ingresa su parte.

El reparto entre compañeros

  • A partes iguales, salvo que alguien pase el invierno fuera. Es lo más fácil de sostener y lo que menos discusiones genera.
  • La provisión mensual. Si la derrama llega en abril por todo el invierno, apartad una cantidad fija cada mes desde octubre. Nadie tiene doscientos euros sueltos en primavera.
  • Quien se va antes de la liquidación. Dejad escrito que responde por los meses en los que vivió, aunque la factura llegue después.
  • Los radiadores eléctricos de apoyo. Suben la factura de la luz de todos, y esa sí la controláis vosotros. Se habla antes de comprarlos.

Esto es información general, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos y las bonificaciones cambian, y hay requisitos que dependen de tu caso. Antes de firmar nada, confírmalo con tu gestor o en la Agencia Tributaria de Castilla-La Mancha.

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Fuentes: artículo noveno de la Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre propiedad horizontal; artículo 20 de la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos.

Texto revisado el 20/08/2026. Las cifras de anuncios, precios y gangas se calculan con el catálogo de hoy.